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Nevando digitoanalógicamente

11 nov. 2011

Llevo tiempo con ganas de ponerme manos a la obra con la elaboración de negativos digitales sobre película transparente. Meses atrás hice algunos tanteos con negativos de papel que me abrieron los ojos a nuevas posibilidades y me dieron esperanzas para abordar la ejecución de negativos sobre acetato. La motivación – no tendría que ser necesario explicarlo- no es otra que la de tratar de hacerlo porque el medio está ahí y se puede usar, sin más, dejando de lado cualquier tipo de valoración filosófica sobre la superioridad de unos medios fotográficos sobre otros. Los juicios de intención, y de valor, se los dejo a otros, y yo me limitaré  a un haz lo que tengas que hacer, pero no me marees.  Creo, desde luego, que es mucho más interesante centrarse simplemente en los resultados, cosa que parecen pensar cada vez más personas dedicadas a la elaboración de estos negativos, sobre todo dentro del mundo de lo que se da en llamar procesos fotográficos alternativos. En este campo empieza a ser mayoritario el uso de negativos impresos sobre acetatos para realizar posteriormente desde cianotipias hasta platinos, teniendo un uso muy extendido en el caso de las gomas bicromatadas por la fácil obtención de los negativos a partir de los que se formarán las diversas capas de color. Pero en cualquier caso, mi intención es simplemente aprender,  siquiera, las utilidades básicas y tratar de aplicarlas a lo que me gusta, y eso ya de por si es un trabajo de tres pares.

Porque como pasa con la  realización de negativos tradicionales también es necesario el conocimiento de unos materiales, unos instrumentos y unas técnicas que no son moco de pavo. Yo apenas he arañado un poco la superficie de ellas y he procurado utilizar los medios que tengo más a mano, que no son otros que una impresora de inyección normal, de oficina, con dos únicos cartuchos de tinta, negro y tricolor, y un programa de tratamiento de imágenes nada sofisticado como es el PhotoPaint de Corel. El programa es lo que a la larga ha dado menos complicaciones porque todo el proceso se ha reducido a cuatro operaciones sencillas parecidas a las del cuarto oscuro químico, pero en lo relativo al material la cosa ha sido más complicada.

Si entras en un foro anglosajón tratando de buscar información sobre el asunto, everybody te suelta eso de que el mejor film –casi el único y adecuado, el que usa Dan Burkholder, etc, etc – es el Pictorico OHP de Mitsubishi Imaging, que por aquí no se encuentra, o yo no he sido capaz de encontrar, y que no es caro en los USA, pero que supongo saldrá por un pico si quieres que te lo pongan en casa. Me temo que NavaYork no puede considerarse territorio americano, aún. Otro film transparente que se cita como sustituto y que se encuentra relativamente bien es Permajet Digital Transfer Film, que es el que yo he usado para el negativo a partir del cual han salido estas fotografías.

Después he ido viendo que prácticamente todas las firmas tienen en su catálogo papeles parecidos, que serán más o menos fáciles de trabajar, pero igualmente adecuados cuando les coges el tranquillo. Y eso me pasó con una caja de película para transparencias que llego a mis manos por simple casualidad y que da unos resultados estupendos, al menos sobre la mesa de luz. Es el film transparente universal de Folex, que como el anterior imprime bien una vez que has conseguido engañar a la impresora y dar con una configuración adecuada a los drivers de que disponga. Yo me le limitado a hacer unas simples pruebas de impresión seleccionando alguno de los perfiles de papel que me parecieron adecuados, y que en ningún modo fueron los marcados como transparencias, y a indicar la máxima resolución posible, cosa que hace solita la impresora, y ésta no es ninguna joya. Así, mi mayor problema fue obtener una manera de imprimir que no dejase ningún tipo de marca de barrido del carro de las tintas. Ya digo, mi mayor problema y el que no está resuelto en absoluto. Y como no me iba a liar la manta a la cabeza cargándome de material informático nuevo, y deseaba trabajar sin recurrir a terceras personas, he tenido que hacer virtud de la necesidad y ajustar el trabajo de laboratorio a lo que han dado los negativos. Imagino que no pasarán el examen si se los compara con los resultados que ofrecen las impresoras de chorrecientos euros, de calidad fotográfica,  montones de tintas y todo eso, pero la cosa no da más de si y esto es lo que hay.

Después de las pruebas, y en un primer momento, los negativos parecían buenos. Juzgados a simple vista, sobre fondo blanco, el entintado se veía correcto, estable después de secado y uniforme, sin marcas de las pasadas del carro y sin pegotes de tinta en las zonas densas. Para mí, un éxito más que suficiente dada mi falta de ambición perfeccionista en este tema. Sobre el  papel fotográfico la cosa ha sido un pelín diferente. El positivado por contacto empecé a hacerlo sobre los restos de Agfa Record Radpid, un papel de grado #2, de tono neutro a frío, revelado en un revelador de hidroquinona.

Tras una sencilla tira de pruebas aparecieron varias opciones de exposición factibles, pero el rápido revelado del papel empujaba la elección de éstas a tiempos mínimos. El revelador estaba a unos 25º y la imagen quedaba completada en menos de un minuto, así que los tiempos de exposición, a plena apertura, fueron siempre menores de los 5”. Vamos, la situación ideal para los impacientes. La primera copia me pareció demasiado oscura y sin detalle en las casas en sombra de la derecha y decidí hacer otra con unos 3” e idéntico protocolo de revelado. ¡Lo de siempre!

Todo estupendo visto sin las gafas, pero la cosa cambia cuando te pones las lentes de ver cojonudamente. Aquí ya aprecié unas marcas  sospechosas corriendo de arriba hacia abajo por toda la foto, y eso fue la gran prueba de que el negativo no estaba como debería de estar. Pero bueno, ya que en cierto modo esas marcas semejaban el patrón que forma la textura de algunos papeles artísticos decidí no comerme mucho la cabeza, no tirar la toalla y aprovecharlo en mi favor.

Así que tiré de stock de papel y me puse a realizar unas pruebas con Foma Chamois, el delicioso papel texturado que he estado usando para algunas copias por contacto de La Cochinilla. En esta última copia el rayado no se nota demasiado al quedar camuflado con la trama del papel, y el resultado es más suave, difuso, pictórico incluso, aunque esa comparación pueda escocer un poco tratándose de fotografía. Así están las cosas. Ahora toca seguir investigando, haciendo pruebas de impresión, y si no se puede llegar más lejos, al menos tratar de vender la moto como que es un efecto artístico buscado y tal, y tal…

2 comentarios
  1. luis permalink

    Me decía mi abuelo que por no trabajar hacía el doble, y no le faltaba razón; como tampoco le falta al viejo aforismo de la industrialización americana que rezaba algo así como que si algo puede hacerse, debe hacerse.

    Un poco de todo esto es lo que ocurre con el negativo digital, una especie de eldorado donde todas las densidades pueden salvarse, todo corregirse en virtud de ajustar la imagen a las curvas de respuesta de los materiales… pero luego llega el tio pepe con las rebajas y resulta que si la cámara compacta nosequé, que si la conversión a CMYK se hizo de aquella manera (¡que parecía tan buena cuando se hizo! – por cuestiones de ruido), que si el entrelazado, que si los ppp, que si la impresora que tengo hace los puntos demasiado separados, que si estas tintas no son tan opacas… o las densidades (esta en concreto me parece bastante escasa y el principal motivo de la trama que te sale. Esto de negativo tiene el nombre y el concepto, no el comportamiento ); total, al final después de mucho leer aquí y allá, la mayoría escrito por “gearheads”, el invento acaba en apuntar a los materiales y buscar la cojoepson que le puede hacer un tatuaje en el culo de una pulga, el sacrosanto OHP (que se encuentra, o al menos yo lo encontré) bendecido por San Daniel, los programas, las curvas… y al fin sale alguna cosa presentable pero se encuentra uno como en la oca ;arrastrado por la corriente a la casilla de salida, ya que da igual cuántas posibilidades tengamos, el problema siempre es el origen, y no hay nada como mantener las cosas simples; exactamente igual que cuando nos gastábamos la pasta en otro cuerpo de cámara porque iba a “hacer mejores fotos”.

    Por cierto, conociéndote, olvídate de usar los negativos impresos como máscaras en la ampliadora, funcionan por contacto, pero no dan la talla para ampliar (porque no es tono continuo), aunque esto depende de cómo de exigentes seamos o de si los que antes considerábamos defectos pueden pasar a ser, sin sonrojo alguno, “medios expresivos”.

    En mi caso el resultado de la experimentación fue un vacío creativo, en el tuyo podría ser positivo, quién sabe, el quid está en la solidez de lo que se tiene antes de producir nada, porque ningún proceso añade pedigree alguno.

    • Sólo probando se llega a conocer de verdad lo que dan de si las cosas. Mis expectativas frente al medio no llegan más allá de lo que considero unos mínimos, el punto de partida de un fichero pobre, unos medios materiales no del todo adecuados y una experiencia casi nula. Pero me digo: si con ese punto de partida tan pobre se pueden obtener resultados potables, imagino que con el material adecuado y el conocimiento apropiado se podrá llegar a resultados excelentes. Otra cosa es que yo no lo consiga. Tampoco se me pasa por la cabeza “actualizarme” -digitalmente hablando- para conseguir aquello que podría por mis propios medios químicos, pero reconozco que el mero reto de ponerse a ello es apasionante. Y ni más ni menos complicado que hacerlo con internegatvos o disparando directamente en 8×10. Son dos bichos diferentes aunque el digital termine siempre haciendo referencia a, o sirviéndose de la referencia de, lo analógico.

      Pero la experiencia no me desencanta, todo lo contrario; me da una buena medida de lo que puede ser el medio y las posibilidades del mismo con el “entorno” adecuado. Que no es muy diferente a lo que nos sucede con la cosa química. Aunque el material chupiguay no hace buenas a las fotografías, ayuda bastante tener los productos y los utensilios adecuados. Lo mismo con la técnica. A mí lo que me da rabia es no saber más porque tengo una avidez por probar cosas que me supera. Te doy la razón en lo de experimentar, pero solamente si el experimento se queda en un simple “a ver qué sale”, sin embargo, tú y yo estamos en esto porque un día el experimento nos gustó y quisimos seguir en ello, ¿o no? :-)

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